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El Coronavirus

El Coronavirus

Por el 19 de marzo de 2020 en Apuntes con No comentarios

El Coronavirus

Mirando tras el cristal, observo un día más a ese viento que tan fuerte sopla, y esperanzada pienso, no pudiera ser que arrasara al Coronavirus y se lo llevara a algún lugar remoto.

¡Témome, que no tendremos esa suerte!

Abstraída y distraída mi vista se pierde un poco más allá, y de pronto caigo en la cuenta de que nada se oye, los pájaros no trinan, no hay niños jugando y solo algún motor se deja oír allá a lo lejos, tengo la sensación que hasta mis gatos se comportan diferente, quizá porque sienten que algo pasa, alguna cosa distinta a lo normal.

Es mucho silencio el que se respira en esas calles cuajadas de soledad, una situación que me llena el alma de angustia, preguntándome cuándo acabará todo esto.

¡Cuánto disfrutaremos cada instante cuando todo vuelva a ser como siempre!

Mientras tanto, mi esperanza pasea al lado del miedo y de la tristeza que siento por mi país, y por su gente; esta tierra mía y nuestra que con sus defectos y virtudes, es la mejor.

Se han hecho cosas mal, muy mal, ya sean por obras u omisión, pero estamos donde estamos y ya habrá tiempo de que los responsables rindan cuentas, pero ahora nada nos puede distraer de nuestro único objetivo, vencer al Coronavirus.

Lo cierto es que avisó antes de llegar, pero no quisimos o no supimos escucharlo, ahora vive entre nosotros, y nuestra única finalidad debe de ser deshacernos de él.

Vivimos confinados como jamás habíamos estado, la sanidad se colapsa, nuestros abuelos se mueren, la economía se tambalea y aparecen los desaprensivos y las malas personas para aprovecharse de los más vulnerables, una cruda y triste realidad.

Pero junto con todo ello, hay algo que emerge con más brillo y fuerza que nunca, la solidaridad, la generosidad y la creatividad de toda esa gente buena que es mucha y está dispuesta a ayudar.

Siempre estuve convencida de que toda moneda tiene una cara y una cruz,  de ahí que pienso que  cuando todo esto acabe la luz nos parecerá mas brillante, el mar más azul, nuestros abrazos serán más grandes, valoraremos más las pequeñas cosas y nuestras ganas de vivir serán inmensas.

Mucho ánimo y no dejéis de sonreír, porque la sonrisa es un bálsamo para quien la regala y para quien la recibe.

¡Estamos en contacto!

 

 

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