El otoño

El otoño se asoma tímidamente cuando la canícula comienza a agonizar, atrás van quedando los días generosos de luz, para ir dejando paso a estos otros más breves, en los que la noche cobrará protagonismo.

Poco a poco, en unas cuantas semanas, los árboles se desprenderán de su verdor e inevitablemente se irán quedando desangelados, enfrentándose al otoño en soledad. Sus ramas, como espadas en alto esperarán pacientes volver a ser envainadas.

El suelo se cubrirá de hojas, el aire de humedad y un leve sabor a nostalgia nos rondará por algún tiempo, al recordar los pasados días de estío, largos y luminosos.

El otoño casi ha llegado trayéndonos una pizca de melancolía, aunque solamente sea por ese colorido de grises y amarillos que comienzan a dibujarnos las mañanas, y por ese cielo plomizo que a menudo oscurece nuestros días.

Los pequeños vuelven al colegio, la gente a sus quehaceres cotidianos, pero todos acompañados por esas primeras lluvias, a veces silenciosas como un susurro, y otras en cambio, constantes y ruidosas, lluvias que nos dejan a menudo un aire limpio y un sol brillante.

Saboreemos el otoño igual que si fuera primavera, porque la estación no tiene importancia, lo único imprescindible es que nuestra actitud sea positiva y el optimismo la llave de nuestro diario.

No olvidemos que este otoño es único, ya que jamás volverá a repetirse.

 

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2 Comentarios

    1. Pilar Serrano 15 de septiembre de 2016 at 9:11

      Tu mes septiembre es nostálgico, me gustó mucho. Y me hice seguidora tuya, yo no seré como tus amigos de verano, volveré. Un besote.

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