La soledad

La soledad le acuciaba no permitiéndole cerrar fuerte los ojos, e impidiendo que el sueño le inundara el alma. Intentaba no pensar en tantos años de vida juntos, con sus días buenos y sus días malos, sus muchas noches de amor  y las tantas otras de silencio.

Porque una vida da para mucho y la ausencia se le antojaba un camino largo y duro.

Nunca fueron iguales, pero el tiempo y la convivencia les ayudaron a adaptarse el uno al otro, y el amor a sonreír, perdonar y seguir adelante, porque fueron demasiadas horas compartidas y demasiadas las ilusiones tejidas juntos, unas se cumplieron, aunque otras irremediablemente, se quedarían entre bastidores.

Hoy, a solas en su cama sin el roce de su espalda y sin el sonido de su respiración quisiera dormir para que el recuerdo no le hiciera tanto daño, y su ausencia no le arañara el alma. Esta noche el sueño no quiere ser su aliado, dejando así que sus ojos lloren sin lágrimas y su corazón grite sin voz, porque él se ha ido.

Su compañero de viaje, con el que compartió tantas alegrías y penas no volverá a estar a su lado y ella se encuentra perdida en el universo de la soledad.

No importa cuanta gente tenga a su alrededor, porque el cobijo de paz que eran sus brazos, el consuelo de su voz y la alegría de su sonrisa ya no la acompañarán, aunque siempre le quedará ese amor que sobrevivió al paso de los años, y ese recuerdo inmenso  e inalterable que será su compañero al otro lado de la cama.

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7 Comentarios

  1. Mary 15 de agosto de 2015 at 3:55

    Es una muy buena descripción del dolor que siente alguien ante la impotencia, de no poder hacer nada frente a la ausencia de un ser amado, en este caso el compañero de vida.
    Se puede percibir la tristeza.

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    1. Pilar Serrano 15 de agosto de 2015 at 16:23

      He vivido la soledad de una amiga y la quise plasmar en papel.

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    2. Pilar Serrano 16 de agosto de 2015 at 0:01

      Gracias. es el homenaje a una amiga que se quedó sola.

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  2. María 26 de agosto de 2015 at 10:58

    Su compañero al otro lado de la cama… Precioso, nostálgico, lleno de tristeza. UNa perdida insustituible. Un besillo.

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  3. María 21 de septiembre de 2015 at 11:54

    Su compañero al otro lado de la cama… Precioso texto lleno de ternura, me ha encantado.
    Un besillo.

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    1. Pilar Serrano 21 de septiembre de 2015 at 16:48

      Millones de gracias María, me gusta que te haya encantado.

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