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Una  visita inesperada

Una visita inesperada

Por el 6 de abril de 2016 en Apuntes con 2 Comentarios

La adolescente que fui vino a visitarme, fue una visita inesperada… entré curiosa en la habitación, y allí estaba ella, erguida y un poco descarada como es la juventud. Me recibe en silencio, tampoco yo hablo nada, me siento frente a ella y escudriño su rostro joven, me alegro de volver a verla, pero no se lo digo; lo cierto es que temo que me traicionen los nervios y no estar a su altura.

No puedo dejar de mirar su bonito rostro, su piel tersa y sus labios rojos. Ella se remueve en el asiento de la silla donde está sentada, pero nada dice, se deja observar y yo aprovecho para contemplarla, por si acaso nunca más vuelvo a tener otra oportunidad.

Por fin me atrevo a hablar, y un tanto titubeante le pregunto qué piensa de mí, al fin y al cabo soy esa persona en la que ella se convirtió.

Preferiría ser siempre joven.   -Me respondió un tanto insolente, o al menos esa fue mi sensación-

Pero no estás mal, siempre pensé que sería peor hacerse mayor.

Nos quedamos en silencio, y comencé a percibir como empezaba a sentirse cómoda en mi presencia, después de un minuto más, me preguntó entre descarada y curiosa:

¿Se cumplieron mis sueños, esos que también fueron tuyos?

-Creo que la desilusioné al responderle con otra pregunta-

¿Cuáles eran esos sueños? Ha pasado demasiado tiempo y no estoy segura de todos mis deseos pasados.

Soñabas con ser libre y volar, no sé a donde ni cómo de alto, pero volar hacia ese lugar en el que nadie pudiera alcanzarte, ni siquiera la lluvia.

-Sonreí-

Bonito sueño.  -Comenté pensativa-

Es verdad, siempre soñaba con volar, y sobre todo hacerlo por encima del mar y de las montañas para no encontrarme con cables que me impidieran subir hacia el cielo, pero no, no llegué a hacerlo realidad.

-Ella sonrió-

Yo le agradecí la sonrisa.

¿Sabes una cosa? Mi mayor logro y de lo que estoy más orgullosa es de mi empatía con mis hijos, sobre todo en las etapas difíciles de la adolescencia y primera juventud, algo que he logrado porque nunca te olvidé, siempre estuviste presente, recordándome en todo momento que deseé unas alas que nunca tuve; esto hizo que jamás yo recortara las suyas.

Creo que he conseguido educarlos sin manipular.

Ella se puso en pie, se acercó despacio y me dijo con voz cantarina, como siempre solía hablar:

¡Creo que al final tuvimos suerte!  Me ha alegrado conocerte. Creo que te has hecho mayor pero no has perdido mi esencia, a pesar de que los años hayan pasado.

La vi alejarse, pero tuve la sensación de que nos volveríamos a encontrar.

 

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2 Comentarios

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  1. Pilar: muchas cosas pensé mientras leía tan buena prosa pero hay una sensación que prevaleció: que sos una mujer positivamente inteligente.

    • Muchas, muchas gracias primero por leer lo que escribo, segundo por comentar,tercero por animarme y quinto por verme tan positivamente. Creo que nos llevaríamos muy bien, me da la sensación de que tendríamos muchas cosas en común.

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