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Sin ni siquiera un adiós

Sin ni siquiera un adiós

Por el 22 de febrero de 2017 en Apuntes con 4 Comentarios

Sin ni siquiera un adiós.

Era necesario que así fuera, porque no cabían palabras en aquella despedida, ya que cualquier motivo hubiera valido para quedarse, y ella tenía claro que debía de marcharse  ¡La decisión estaba tomada!

Comenzó a caminar con la mirada al frente, y mientras su corazón quería parar, su cabeza la empujaba a no volver la vista atrás, le aconsejaba a no decir ni siquiera adiós.

Porque volver la cabeza supondría encontrarse con su mirada, perderse en un nuevo abrazo de despedida, y ceder así, a volver a intentarlo; porque los entresijos de ese amor eran tan tupidos que sabía que le resultaría muy fácil volver a enredarse en él, y tremendamente difícil zafarse de sus delgados y fuertes hilos, esos que con tanta facilidad trastornaban su alma y alteraban su vida.

Por unos instantes sus pasos se volvieron lentos, confiaba en oír su nombre, estaba convencida de que si lo escuchaba gritar correría de nuevo a su lado, pero no lo oyó, aunque está segura de que lo gritó.

Las piernas se le hicieron pesadas y de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas incontroladas que rodaban por sus mejillas, impidiéndole ver el camino que se abría ante ella. Si hubiera mirado atrás a penas habría podido divisar su silueta, porque ya quedaba demasiado lejos.

Se enjugó las lágrimas y respiró hondo mirando al cielo. Tendría que aprender a vivir sin él, porque ya no había marcha atrás.

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4 Comentarios

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  1. Julia C. dice:

    Hay despedidas que cuestan un mundo, pero realmente son necesarias…

    Qué preciosa forma de expresarlo en este relato, Pilar. Le deseo mucha suerte y fortaleza a tu protagonista en su nueva vida :)

    ¡Un abrazo!

  2. Kaouthar dice:

    Hay personas que a pesar de quererlas mucho debemos dejar atrás. Hermosa maner de expresarlo.

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