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Madre

Madre

Por el 8 de junio de 2016 en Apuntes con 6 Comentarios

Madre, me hallo en algún lugar, oculta de la mirada cobarde de alguien que un día dijo quererme.  ¿Recuerdas madre aquella tarde que me senté a tu lado y deposité en ti toda mi confianza?

Yo era aún muy joven, coqueta y extrovertida y sonreí demasiado a alguien que se cruzó en mi camino, entonces aquel que decía quererme desplegó sus brazos dejándolos caer sobre mi. Mis ojos estaban vetados para mirar a los lados.

¡Qué desgraciada y vulnerable me sentí!

Por eso corrí a tu lado a contártelo, a que me escucharas y me protegieras, pero no te encontré, hallé a la mujer de severa mirada, a esa que increpó mi conducta y  defendió los derechos de aquel que creía ser mi dueño, y en ese instante madre comenzó mi condena, allí junto con el sermón dedicado a la fidelidad y a la obediencia que todas debíamos al hombre para no provocarlo, acabó mi vida.

Cada día y a cada rato se fue haciendo dueño de mis días, sus amenazas minaban mis horas, me aislé, me encerré en mi misma y aprendí a tragarme las lágrimas y a encajar los golpes, en silencio, como tú me enseñaste madre, y nunca más oíste una queja de mi boca, tampoco nada me preguntaste, y ahora madre, ando escondida, sin identidad ni vida, eso sí, con mucho miedo a que él pueda encontrarme.

Madre, qué diferente hubiera sido todo si me hubieras abrazado aquella tarde, si me hubieras enjugado las lágrimas y me hubieras dicho cuanto me querías, qué distinto si me hubieras ayudado a extender mis alas hacia la libertad; yo me habría convertido en otra mujer, fuerte y capaz, y sobre todo sería una hija agradecida a una madre que rompió sus cadenas; en cambio soy un ave enjaulada que teme sobremanera que alguien abra esa jaula y le dé la posibilidad de volar, porque tengo un terror inmenso a la mano cruel de mi maltratador.

Aquí sentada sola, lejos de ti y de él, he caído en la cuenta, que también tú fuiste y eres una mártir del miedo y de la ignorancia, de ahí, que quizá hubieras querido pero no pudiste empujarme a volar, y ahora soy una víctima más de una mentalidad y de una sociedad que no cambia.

Que diferente madre serían las cosas si desde niña me hubieras inculcado lo indispensable que es para una persona, en este caso para una mujer, valorarse y quererse a sí misma, y no ceder ni un ápice de dignidad ni de libertad ante nadie. Qué distinta la vida si los padres educaran a sus hijas e hijos con los mismos valores desde la igualdad y el respeto.

Pero como nada de esto me ocurrió a mí, aquí ando en algún lugar, esperando no ser encontrada y soñando con poder volar sin que nadie me corte las alas.

 

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6 Comentarios

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  1. Julia C. dice:

    Un texto muy duro, Pilar, sobre todo porque es una terrible realidad en algunos casos. Gracias por poner tu granito de arena hacia el cambio de mentalidad.

    ¡Un saludo!

  2. ¡Un súper 10 para Pilar Serrano! que comprende claramente el problema del machismo. Las mujeres lo abonamos con nuestra ignoracia y nuestra autoestima rodando a nuestros pies. Un GRACIAS PILAR QUERIDA.

  3. Hola.
    Que buen artículo, mis felicitaciones.
    Lo que me queda por decir es que este artículo me pone a pensar de como estamos viviendo en nuestros días.

    Saludos.

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