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Las alondras

Las alondras

Por el 21 de agosto de 2019 en Apuntes con No comentarios

Las alondras.

En alondras se convirtieron aquellas criaturas pequeñas de las que solo sabíamos que eran pajarillos, y nada más, unas crías con pocos días de vida, sin plumas, y con muchas ganas de vivir, sobreviviendo a la boca de Lúa, que como casi siempre, nos las trajo a casa, solo con el propósito de hacernos un regalo.

Mi pequeña Lúa, cazadora incansable, grande en experiencia, de instintos despiertos y movimientos suaves, capaz de llegar con la boca llena, y maullar a la vez solo para decirnos.

¡Ya estoy en casa!

Pajarillos sin raza y sin nombre, condenados a morir, pero como el azar es caprichoso en quince días había convertido esa muerte segura en un canto a la vida, y así, las mañanas fueron junto con nosotros los testigos de como las ganas de vivir, y nuestros cuidados podían hacer todo lo demás.

El hambre voraz de las crías dejó paso al picoteo de unos pajarillos que fueron creciendo hasta dejar de comer de nuestra mano, así, la gran caja de cartón y el pequeño nido improvisado se hicieron pequeños, y poco a poco, nos dimos cuenta que inevitablemente estaba llegando el momento.

Fue en un lugar inmejorable, en el que cientos de pájaros parecía darles la bienvenida, árboles altos que los esperaban pacientes para que encontraran en ellos el refugio que pudieran necesitar.

¡ No podíamos hacer otra cosa!   ¡Y abrimos la caja!

Solo unos segundos bastaron para que desaparecieran en el cielo, un cielo que se nos antojaba lleno de inseguridades y peligros, pero cargado de libertad.

Alondras de vuelos altos, que nos dejaron una paz infinita.

Hoy, al recordarlas nos preguntamos como les habrá ido la vida, pero de cualquier forma, el recuerdo de verlas volar alto y libre mereció la pena.

 

 

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