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Juana, una historia interminable

Juana, una historia interminable

Por el 1 de septiembre de 2015 en Apuntes con 2 Comentarios

La vida de Juana ha sido como la de muchas mujeres españolas de los sesenta, una vida dura que la obligó junto a su marido a emigrar, y así lo hicieron. Llegaron al país vecino, Francia, con poco equipaje, pero el que llevaban iba repleto de ganas y esperanza, y así, años tras años y trabajando duro, vieron crecer a sus cuatro hijos, niños franceses pero que al igual que sus padres vivían con la ilusión de volver al país que ellos siempre consideraron suyo, España.

Y llegó el día y se vinieron para esta tierra nuestra, montaron su negocio, pagaron sus impuestos y sus hijos se ganaron con su trabajo el lugar que se merecían por ser españoles, por ser hijos de unos padres trabajadores que nunca guardaron rencor por tener que emigrar, al contrario, volvieron con la ilusión de estar de nuevo en casa.

Hoy ya no son tan jóvenes y han comenzado los achaques, nuestra seguridad social, esa que cambia el sexo a personas que lo necesitan para que no sufran problemas psicológicos, acoge a emigrantes porque son personas a las que hay que sanar, opera a enfermos de otros países para salvarles  la vida; esa seguridad social de la que en ocasiones nos sentimos orgullosos, es la misma que la tiene postrada en una cama permitiendo  desde hace ya un puñado de meses que viva a caballo entre su casa y el hospital y que rabie de dolor, no haciendo nada por remediarlo.

El corazón de Juana no permite que le administren los medicamentos que necesitaría para calmarle los dolores de espalda que padece, de ahí que la solución pase por el quirófano, algo que según el médico que la atiende no es probable  que ocurra hasta dentro de un año aproximadamente, ya que la lista de enfermos es larga.

Nos resulta difícil de creer que haya tanta gente en sus mismas circunstancias y con sus mismos inconvenientes como para tener que estar un año en lista de espera, dudamos de que este médico ni ningún otro tuvieran a su madre esperando y viéndola sufrir el tiempo que espera y sufre Juana.

Eso sí, este traumatólogo, el mismo que trabaja en el hospital de la Seguridad Social de Huelva, en tan solo diez días la tiene operada y lista, pero en privado, previo pago de unos cuantos miles de euros, si todo va bien, si algo se tuerce serían unos cuantos miles de euros más, claro.

No sé que es peor, si la burocracia de la sanidad o la poca decencia y sensibilidad de alguien que quizá tendría que haberse dedicado a otro tipo de negocio en el que no hubiera necesitado tener humanidad.

De cualquier forma, este es el trato, cuanto menos ineficaz, que sufre Juana en el  Hospital de Huelva que junto al poco y mal hacer de un médico, está llevando a su familia a la desesperación y a la impotencia por no saber qué camino tomar.

Mientras, ella se siente cada día más agotada por tanto dolor y espera que si nadie se compadece de ella, al menos le den el alta para ser operada de forma privada, aunque para ello tenga que pagar; pero tampocoobtener el alta le está resultando fácil.

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2 Comentarios

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  1. juan miguel perez martinez dice:

    esto es una verguenza,, creo que el medico debe de saber que la vida de esta señora es un horror y deberia darle prioridad para operarla por la seguridad social.
    Lo de operarla por lo privado no trago, eso es un negocio al que nadie le pone pie y se termina de una vez, no solo los ricos tienen derecho a la salud y medicos hay muchisimos que pueden operar a este señora, sino en huelva, en sevilla, cordoba o cadiz.

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