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El viento de levante

El viento de levante

Por el 2 de marzo de 2015 en Apuntes con No comentarios

Ya sé que tú, viento de levante, eres el alma de esta tierra, un alma inquieta, un corazón nervioso, necesario para vivir pero difícil para convivir; ese niño travieso, que según se levante por la mañana arrasa con casi todo, haciendo perder la paciencia al más pintao.

Te gusta jugar, hacer que vuelen los papeles, las bolsas de plástico, la ropa  tendida, y por encima de cualquier otra cosa lo que mejor se te da es levantar polvo; polvo y por supuestísimo la arena de la playa. Con todo ello te sientes superior, los dominas a tu antojo, y te ríes al ver que son juguetes en tus brazos, balanceándolos según te venga en ganas.

No se nos puede olvidar los árboles, ¡ por Dios los árboles! Ellos sucumben a tu arrolladora personalidad irremediablemente, ellos y las sombrillas de la playa, estas si que son verdaderas víctimas de este viento de levante que las tiene condenadas a ser clavadas en la arena, para luego hacerlas rodar por ella peligrosamente y sin previo aviso.

Te debe resultar muy divertido vernos a todos hacer grandes esfuerzos para que la puerta del coche se quede enganchada a sus bisagras, para que la falda o el vestido de una mujer valiente quede pegado a su cuerpo, y desde luego, te lo debes pasar genial viendo las melenas al viento, sin ninguna posibilidad de someterlas.

Alteras nuestra tensión arterial, nos das dolor de cabeza, y nos influyes en el ánimo.

¡ Vamos, que eres una joya!.

Según los entendidos eres imprescindible para la zona, no lo dudo, pero cuesta acostumbrarse a tu mal genio y a tu caprichoso comportamiento.

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