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El envidioso

El envidioso

Por el 16 de junio de 2016 en Apuntes con 4 Comentarios

El envidioso anda de puntillas entre los escombros de su vida, y a más camina entre ellos, más se hunde, logrando rodearse por una inmensa cantidad de basura, esa con la que sus pies tropiezan a cada paso ya que su empeño no está en mejorar su vida, si no en desear todo lo que sus ojos contemplan a su alrededor, esas muchas cosas que no son suyas pero que él anhela fervientemente, y si no las puede tener que tampoco las tenga nadie.

Es ese espécimen que vive sin vivir, un alma frustrada y un corazón vacío que no valora lo que posee, porque siempre quiere más, lo quiere todo, solo por no ser de él; unas piernas inquietas que lo arrastran al rincón de la codicia, y una mente obstinada que lo empuja a ambicionar sin medida lo que no le pertenece por más fortuna que atesoren sus manos.

Poco regala la envidia a la persona que la padece, dejándola sin la capacidad para agradecer ni disfrutar, muy al contrario, la suele convertir en alguien que vive a remolque de los desengaños que el inconformismo le produce.

Las raíces de la envidia son a menudo fuertes y profundas, muy difíciles de arrancar, de hecho haciendo alusión a ello hay un frase que dice que suele durar más la envidia en el envidioso que la dicha en el envidiado.

 

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4 Comentarios

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  1. Y cómo la padecemos, Pilar. Es plaga social que acecha todo el tiempo y es tan dañina como el egoísmo. Envidia y Egoísmo una pareja perfecta en el lado oscuro del ser humano. Qué bueno tratar estos temas. Me encanta leerte.
    Abrazote.

  2. Cuanta razón Pilar en tus palabras, aunque el envidioso nunca acaba de estar contento con nada porque siempre habrá alguno al que envidiar.
    Dichosos aquellos que disfrutan con lo que tienen.
    Saludos

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