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El cielo ganó y ellos perdieron

El cielo ganó y ellos perdieron

Por el 1 de julio de 2015 en Apuntes con No comentarios

El silencio de la tarde le trae recuerdos, su voz lejana, su sonrisa, sus ganas… Hoy presiente que está cerca, la siente y la espera. Tiene la certeza de que volverá a oírla, a escuchar sus palabras, hoy sabe  que nunca podrá olvidarla, y desde luego de hacerlo, aún no lo consiguió.

Ella es ese pellizco constante en el corazón, el silencio que todo lo llena, la voz que se quiebra donde ya nada puede oírse, el dulce pasado, el amargo presente y el futuro perfecto. Si hubiera podido ser… Una gran nube negra, un trozo de cielo azul, el sol brillante y ese mar que susurra, aunque nadie sepa lo que dice a ciencia cierta.

Ella fue el trozo de aquel mundo que siempre prevalecerà, el hombro de la amiga, la boca más dulce y sobre todo la sonrisa, esa que nunca podrá olvidar, porque nadie le volverá a sonreír de la misma manera.

Solamente su presencia bastaba para alumbrar su oscura vida, alegrar sus mañanas y sus largas tardes. Muchos días fue su única compañía, le entregó sus risas, sus eternas miradas y sus calladas horas, convirtiéndose así, en el imposible más bello, el ideal mas real, lo intocable más verdadero y sobre todo, en ese amor grande y sincero que a menudo se hace difícil de encontrar.

Amor con mayúscula, sin fin, sin mentiras ni colores, solo amor, ese que no contiene condiciones, para el que nada importa y todo vale, el que con solamente una mirada se crece, y con solo desear un beso, ya puedes sentirlo.

Amor infinito con solo una opción, sobrevivir y reinar hasta el final, no se sabe al final de qué, ni el cuando, pero ese es su destino, vivir siempre en el corazón de aquellos que una vez lo sintieron, sin fecha de caducidad, porque el sentimiento grande y desinteresado es para siempre.

Habrá otra gente, otros amores, besos, piel y caricias pero nada de eso logrará borrar la huella de aquello que sin apenas comenzar llegó a su fin, solo porque así lo quiso el cielo.

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