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El ataque de risa, una batalla perdida

El ataque de risa, una batalla perdida

Por el 18 de febrero de 2015 en Apuntes con No comentarios

No hay nada mas divertido que reírse; aunque a veces el ataque de risa nos hace pasar un mal rato.

¿No os sucedió alguna vez que un detalle os desencadenó unas risas tímidas y comedidas, pero que al pasar unos minutos se fueron convirtiendo en una cascada de ellas, sin posibilidad de parar?

Solamente con mirar al cómplice que tenemos  enfrente ( porque está claro, siempre hay al menos dos personas, en ocasiones como éstas) un chorro de sonidos graves se agolpan en nuestra garganta, y aunque tratamos por todos los medios de contenerlos, ellos emergen de nuestro interior con un ímpetu difícil de reprimir, y a pesar de intentar ahogarlos, aún a riesgo de asfixia, terminan provocándonos lágrimas que brotan de nuestros ojos sin ningún tipo de control.

De hecho, en la mayoría de las ocasiones perdemos la batalla, y la risa que  tan desesperadamente  hemos intentado reprimir irrumpe en nuestra garganta como si de ello dependiera nuestra vida, dejándonos  en total evidencia ante cualquier persona que tengamos cerca, y que por supuesto no entiende nada de lo que está ocurriendo.

Durante un instante, la vergüenza y el temor al ridículo se apoderan de nosotros, pero ya es demasiado tarde,  la risa nos ganó la partida y lejos de saber las razones, nos dejamos arrastrar por ella, sucumbimos a sus estragos y nos ponemos a su merced, hasta que poco a poco, respirando hondo e intentando no pensar
demasiado en lo ocurrido, se va desvaneciendo y vamos recuperando el control de nuestras emociones, que tan súbitamente y a traición nos robó durante unos minutos.

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