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Cuando Ilyon llegó a casa

Cuando Ilyon llegó a casa

Por el 27 de mayo de 2015 en Apuntes con 3 Comentarios

Hoy he querido recordar, escribir y compartir los primeros días de Ilyon en casa, revivir momentos felices y divertidos de nuestro revoltoso e intenso cachorro.

Ilyon llegó a casa una mañana de hace casi trece años, la impaciencia nos hizo madrugar, la inquietud y los nervios por conocerlo ni dormir nos dejaron, y tempranito fuimos a recogerlo.

Entramos en la oficina de mensajería, y durante unos segundos nuestros ojos la recorrieron ansiosos, y allí estaba él. Tuvimos la sensación de que nos escudriñaba con la mirada, expectante y curioso a la vez; un encargado abrió la jaula y sin  ningún tipo de protocolo lo cogí entre mis brazos.

Cuando Ilyon era incansable

Una tarde agotadora

No era ese cachorro esperado, redondito y tierno, sino larguirucho y canijo; físicamente  en los primeros momentos nos decepcionó, pero solo un poco. Está claro, los quince días que retrasamos su llegada a casa fueron decisivos para que no lo conociéramos como esa bolita de pelo que imaginábamos llegaría.

Pero dos meses y medio en un cachorro de pastor alemán, son como son, una oreja arriba y otra abajo, grandes nudos en las patas delanteras que indican lo que van a crecer y una delgadez preocupante, al menos para nosotros, profanos en esta raza, hasta ese momento. Pero solo hasta ese momento, os aseguro que él nos puso al día rapidito.

Durante el camino a casa no chistó, y ni un mal movimiento hizo, estábamos encantados de lo bueno que iba a ser nuestro cachorro, eso creíamos. ¡Ilusos!

Nada más llegar, nos quedamos atónitos al ver la  manera tan peculiar que tenía de beber agua, la misma que hoy sigue teniendo, derrama más que bebe. Es como si su lengua chapoteara en el bebedero, a la vez que sus belfos se llenan del líquido elemento para luego dejarlo caer.

En poco tiempo nos resignamos de que eso iba a ser así, aunque el paso de los días nos fue enseñando a buscar algunas soluciones a tanta agua.

Más adelante, cuando la timidez de Ilyon fue dejando espacio a la confianza tuvimos que  plantearnos que comenzaba a ser urgente enseñarle unas normas básicas, que aunque cachorro, no le iba a quedar más remedio que aprender, para que la convivencia en la familia fuera posible o al menos un poco más fácil para empezar.

Ya os seguiré contando…

 

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3 Comentarios

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  1. María dice:

    ¡Qué bonitos son esos momentos! Auneuqe como cachorros que son, juegan mucho, y eso equivale a grandes desastres. Jajaja. Me encantará saber más de Ilyon.
    Un besillo.

    • En mi blog hay más historias de su vida, por si te apetece leerlas, de todas formas ya las iré publicando en la comunidad. Como siempre gracias por estar ahí, viniendo de alguien como tú que escribe tan estupendamente me encanta aún más. Besitos.

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