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Carmen, un libro en blanco

Carmen, un libro en blanco

Por el 19 de enero de 2017 en Apuntes con 2 Comentarios

Carmen, tus recuerdos se deshicieron entre sus dedos como hojas de papel mojado, quedando tu mente como un libro en blanco e impoluto, en el que nunca nadie antes hubiera escrito.

Porque tu olvido Carmen fue tan fácil, como doloroso lo está siendo para él.

En pocos instantes, la historia de amor que ambos creasteis a lo largo de los años se quedó sin palabras, sin puntos ni comas; inexorablemente la realidad de vuestras vidas quedó relegada a un sueño, a una quimera…Todo se esfumó una tarde, cuando a tu mente se le apagó la luz.

Poco tiempo necesitó tu piel para borrar sus caricias y sus besos, como poco necesitó tu memoria para olvidar tanto amor y tantos proyectos.

Pero ahí está él, rebuscando en sus pequeños la sonrisa de su madre, un gesto o una mirada que atrevidos lo acerquen por un momento a tu lado.

¿ Sábes Carmen ? La mente, a menudo  es caprichosa  y se hace de rogar, él lo sabe, por eso sigue rozando a diario sus manos con las tuyas, te cuenta historias de vida, vuestra vida…cómo crecen los niños y cuànto te necesitan.

Tu marido sigue ahí, a tu lado, escudriñando cualquier detalle que le avise que quieres volver.

Y aunque en ocasiones el diario se hace largo, y las horas a veces se le antojan huecas y sin sentido, se agarra con fuerza a lo único que ahora mismo posee, tu cara, ese bonito envoltorio de lo que fue el mejor de los regalos. Tú.

Cada día, el se esfuerza en no olvidar que mientras haya vida hay esperanza, por ello, espera con ilusión que en cualquier momento puedas encontrar el camino de vuelta a casa.

 

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2 Comentarios

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  1. Conmovedor lo de Carmen. Este cuadro tan frecuente nos recuerda lo frágiles e insignificantes que somos los humanos claro que hay muchos como tú, Pilar querida, que hacen piruetas de amor constantemente.
    Buen post.
    Fuerte abrazo de tu fan
    Egle.

    • Qué cosas más bonitas me dices, Egle. Muchas gracias, solo intento buscar la forma de poner el color rosa al negro, la sonrisa al llanto, el desánimo a la ilusión y sobre todo intento buscar siempre que el optimismo gane la partida, al menos siempre que sea posible.
      Un abrazo grandote.

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