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Andalucía es mi nombre

Andalucía es mi nombre

Por el 2 de abril de 2015 en Apuntes con No comentarios

Andalucía  es mi nombre y los andaluces mi gente, y hoy quiero defenderme ante aquellos que me enjuician, pretendiendo saber de mí solo porque una vez pasaron por aquí, leyeron un libro o alguien les contó.

Pero ya sabéis, los tópicos nos marcan a todos y yo no iba a ser una excepción.

Si yo tuviera que describirme os diría que soy una tierra de gente guapa, creo que más guapa de lo normal,  es broma, en todos sitios hay gente guapa y fea, al igual que fulleros o perezosos, incluso graciosos y saboríos, hasta aquí pasan esas cosas, porque de todo hay en la viña del señor y Andalucía forma parte de esa viña.

Aquí, mi gente no se ruboriza, se pone colorá, esa gente sencilla y optimista que trata de hacerle frente a las adversidades con una sonrisa, con un baile o con un cante, pero esto no impide que las lágrimas vayan por dentro, ni evita trabajar duro, ni soluciona los problemas, pero eso sí, ayudan a soportarlos. Es una manera muy peculiar de entender la vida y de enfrentarse a ella.

Mis tesoros son muchos, por encima de todo mi gente, después de ella el ancho mar que me rodea, la espléndida luz con la que amanezco cada mañana y mi tierra… única y especial.

No os voy a mentir, me gustaría además de todo eso poseer también oro, petróleo y diamantes, pero de eso no tengo y bien que lo siento.

¡Ay, si tuviera!  ¡Otro gallo cantaría!  Seguramente entonces, mi campo, mis calles y plazas estarían ocupadas por los sacadores de mis entrañas, como ya hicieron en otros tiempos.

Ahora, llegado a este punto soy el resultado de la historia, una historia que irremediablemente trajo con ella una filosofía y una forma de encarar la vida diferente a otros lugares, y todo me lo fue dejando por aquí, una mezcla desordenada de culturas y de gente que me hicieron como ahora soy, con esta idiosincrasia mía, tan particular.

Pero no os confundáis y antes de hablar de mí, venid a conocerme.

Será entonces cuando comprendáis porque cuesta trabajar bajo el sol de las cuatro de la tarde en los meses de verano, y en cambio, no vemos el momento de ir a la cama al llegar la noche, entenderéis por qué el gazpacho y la cerveza fría son nuestros mejores aliados, y ya de paso por qué soy una tierra alegre y abierta en la que mi gente no entiende vivir sin familia, amigos, aire libre y sol.

Cuando me hayáis recorrido lo suficiente, paseado por mis calles y mis parques, disfrutado de mi arte, bebido mi vino, saboreado mis fiestas y tratado a mi gente, después de haber conocido mis problemas y mis contratiempos, mis defectos y también mis virtudes, quizá entonces podréis  juzgarme; aunque seguramente llegado ese momento ya no lo haréis, porque me comprenderéis y por qué no, incluso habréis podido llegar a quererme.

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